27 de agosto de 2016

Fotografías. En las calles de Génova

‘Por las calles de Génova’. © Jorge Lidiano / 2016

Génova (Genova en italiano), nos recibe con la nobleza y majestuosidad de sus más de cuarenta palacios, Patrimonio de la Humanidad, que se concentran en unas pocas calles del centro histórico como lo es la vía Garibaldi y que albergan un gran tesoro arquitectónico y artístico. Totalmente restaurados, contrastan con otras dignas mansiones, muy deterioradas por su escaso mantenimiento, que ya nos placería apropiarnos para nuestras ciudades.

Sus calles más antiguas supuran el mestizaje de las razas, mostrándonos un rostro muy cosmopolita, y un espacio urbanamente compartido entre sus moradores y la significativa avalancha de turistas que puede respirarse durante todo el año.

En este entorno, nos esperaba un fin de semana largo e intenso, de mucho calor y luminoso contraste. La idea de desmenuzar la ciudad estaba clara, pero para ello habría que recorrer muchos kilómetros. En esta ocasión no se trataba de captar la belleza de los fastuosos monumentos, entre otras razones por estar muy fotografiados, sino de orientar a pie de calle nuestras inquisidoras miradas. 

Paulina y yo íbamos a trabajar, desde muy temprano hasta el anochecer, con el propósito de registrar nuestra personal visión de la ciudad y que, en un futuro próximo, algunas de las imágenes manchasen con su huella un libro de edición y producción artesanal.

La urbe, recogida entre el mar y las montañas aparenta anclada en su pasado glorioso y, aunque pudiera parecer lo contrario, no es demasiado extensa. Ello nos permitió recorrerla a pie y transitar por sus estrechas callejuelas sin pausa pero sin prisa. Además, la amabilidad de sus gentes y la facilidad idiomática nos allanó la labor, materializando nuestra pronta integración con el ambiente.

El histórico puerto y su monumental cementerio, uno de los mayores de Europa con una extensión que supera el kilómetro cuadrado y que es famoso por sus espléndidas esculturas, fueron también nuestro objetivo. Respecto a este último espacio, es oportuno advertir a sus futuros visitantes que está habitado por un tipo de mosquito, tigre u insecto similar, confiado como capataz para velar por la paz de dicho lugar, a juzgar por la insólita diligencia y precisión de sus picaduras cuyo vital cometido era tal vez el de persuadirnos de nuestro empeño.


Gente anónima y retratos posados, amplios espacios y pequeños detalles, grafitis en las fachadas, texturas...; y todo aquello que nuestras miradas lograban apresar, fueron finalmente inmortalizados por el sensor digital de nuestras cámaras, eso sí, tras someterse al filtro de la propia subjetividad.


© Jorge Lidiano.
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1 de agosto de 2016

3 de junio de 2016

Fotografías. En cualquier lugar


© Jorge Lidiano.
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23 de mayo de 2016

Recetas de cocina por © Paulina López. Pastelitos de carne y algo más

Fecha última modificación: 21/05/2016
Fecha creación: 02/06/2012
Versión: 1.1

Ingredientes para 6 personas

600 gr de carne picada (según gustos, de magro, pavo, pollo o mezcladas)
2 dientes de ajo
2 huevos
3 cucharadas de pan rallado
6 tomates secos picados en trocitos pequeños
100 gr pistachos pelados
24 lonchas muy finas de panceta ahumada
6 huevos de codorniz hervidos
Dos cebollas caramelizadas
Moldes para muffins o flaneras
Especias para adobar (2 cucharadas de pimentón dulce, 1 cucharadita de orégano, ½  cucharadita de pimienta, ¼ cucharadita de canela)
Sal
Proceso

1.
Preparar el adobo. Para ello, ponemos la carne en un cuenco grande le añadimos los ajos rallados, la sal, las especias, los huevos, el pan rallado, los tomates y los pistachos, y lo dejamos en la nevera cuatro o cinco horas
2.
Pochar la cebolla cortada con un poco de sal a fuego suave. Cuando esté transparente, escurrir casi todo el aceite, añadir un par de cucharadas de azúcar y seguir con el fuego muy suave, removiendo a menudo. Retirar del fuego cuando haya adquirido un color dorado
3.
Dividir la carne en dos mitades para hacer dos tipos de rellenos, uno con huevo y otro con cebolla
4.
Forrar los moldes con un par de lonchas de panceta en forma de cruz. Para el primer relleno  poner un poco de carne y en el centro un huevo cocido y pelado, cubrir con más carne, y cerrar con el panceta ahumada. Para el segundo relleno proceder igual pero ponerle la cebolla caramelizada que teníamos preparada
5.
Precalentar el horno a 200º C y hornear 15 minutos aproximadamente

Podemos jugar con la imaginación, o con lo que tengamos en la nevera. El relleno puede ser de pisto, patatas  a lo pobre, mermelada de pimientos, láminas de manzana pochada...

Es una receta que se puede tener preparada y en el último momento  hornear o si ya está cocinado simplemente calentar.

Fuente

Está basada y adaptada de una receta de Karlos Arguiñano.

© Paulina López.
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